
LA VANIDAD DEL AUTOR
martes, 18 de enero de 2011

Hablando por propia experiencia y desde mi perspectiva de autora, creo que llevan razón, que no se equivocan, y el motivo es simple, claro y diáfano como el día, porque no hay nada comparable a la vivencia de crear, al atrevimiento de engendrar una obra, de darle forma en la cabeza, de trasladarla al papel, iniciarla y lograr concluirla, contemplar cómo da sus primeros pasos, cómo comienza a caminar... Eso sólo está al alcance de unos pocos osados, orates sin demasiada lucidez. Nada robustece tanto la vanidad del artista como la pretensión de llevar a cabo el trabajo, de ser capaz de terminarlo con bien, hasta sus últimas consecuencias. Porque el éxito no radica en conseguir publicarlo (misión imposible para los que no comen aún un pedazo del pastel), en vender más que nadie, o en recibir las mejores críticas, el éxito se halla en el centro mismo del esfuerzo, en llegar a convencerte de que puedes realizarlo, aunque suponga morir en el intento...
Encabezonarse.
Perseverar.
Ahí reside el verdadero orgullo. La verdadera vanidad.
Y no renuncio a ello.
Y no me arrepiento.
Publicado por Queta García en 7:39
3 comentarios:
Y persevera...Ni un día sin una línea.
María
Molt Bon dia! vinc de terbol atzur, i m'ha agradat llegir aquest post sobre la vanitat de l'autor. tant que m'agradaria traduïrte'l al català i penjar-ho al meu blog, amb el teu nom evidentment, quin lio!
be, encantada,
Ja ho tinc!, moltíssimes gràcies, t'afegeixo l'enllaç...
http://papallonesenlallum.blogspot.com/2011/04/la-vanitat-de-lautor.html
una abraçada, quin text més bell has fet!
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